Ich has dich

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domingo, 22 de agosto de 2010

La Peor Institución Humana


         Cuando dios creó al hombre, le proveyó de pene y harta Testosterona; a pesar de ello, pensó: "No está bien que el hombre esté solo, le voy a dar una ayuda idónea" (Génesis 2:18).

         Si analizamos la complejidad fisiológica sexual del hombre; tanto como de la mujer; nos daremos cuenta que han sido creados para poder tener relaciones sexuales procreativas; osea todo lo que concierne a las relaciones sexuales eróticas son puramente artificiales ("De Esto y Aquello"; Marco Aurelio Denegri Santagadea).

         En función de lo que la mayoría de personas llama amor, o sea, párrafo anterior, se generan los matrimonios: El hombre desea sexo diario y la mujer piensa que será feliz.

          Pero como no hay nada perfecto bajo el sol ("La Metafísica Cartesiana"; Juan de Dios Vial); al poco tiempo de tanta atracción sexual, a ambos les llega el Efecto Colón, es decir, se aburren mutuamente; ¿Acaso no estarían aburridos de comer tallarines todos los días? entonces el hombre se busca una concubina, que esté sólo dispuesta a realizar el coito, y no como la esposa, que está oliendo a cebollas y leche materna, por su responsabilidad medieval, en muchos casos. A la mujer se le aparece un amante, porque se aburrió de lo efímero que es su marido en la cama o porque este ya no la quiere como antes.

        Bueno, esa fue la gran estupidez de haberse casado, quizá lo más recomendable sea la convivencia; por razones legales, pero al margen de todo, lo más triste es que los platos rotos lo pagan los hijos: Esto ya es historia aparte.

        Con el matrimonio, las personas truncan sus vidas, a menos que hayan nacido para casarse, hacen infelices a sus hijos; pueden llegar a odiarse intensamente, pelearse por la custodia de los niños; por los bienes materiales; hasta matarse y matar a sus hijos. Esta no es la mayoría de los casos pero todos los días se leen en los periódicos y se ven en las noticieros.

        Lo más común es que los esposos vivan aburridos, los unos de los otros, sólo unidos por los hijos; y por ultimo: Unidos por el temor a quedarse solos.

       Existen realmente casos admirables de matrimonios excepcionalmente felices; no lo puedo negar, como tampoco puedo negar el hecho que sean tristemente escasos.

       Está claro que el matrimonio está destinado a ser un fracaso, por lo ya expuesto; los hijos no son un pretexto para casarse, es posible formar una familia, con padres que realmente se amen entre sí mismos, para poder dar verdadero amor a sus hijos.

       Bueno, la genial Sacha Gvitry dice: "El secreto de un matrimonio feliz es perdonarse mutuamente, el haberse casado". Oscar Wilde decía: "Las mujeres se casan por curiosidad y los hombres, por cansancio". Y mi buen amigo, Søren Kierkegaard, dijo esta maravillosa frase: "Te cases o no te cases, de igual manera, te arrepentirás".
"Gótico Americano" - Grant Wood